Título: Peritos de una fuga
Autor: Lolità
ISBN: 978-987-4188-52-6
Cantidad de páginas: 478
Género: Novela autobiográfica
Sello editorial: Metrópolis Libros
Precio libro papel: $1.400
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¿Serían jazmines? ¿Amapolas? ¿Magnolias? ¿Peonías? ¿Margaritas? ¿Calas? ¿Cuáles serían las flores más prudentes y atentas para dejar encima de mi significativa lápida?
Me entusiasmé seleccionando mis favoritas: algunas por su perfume, otras por su color o textura y otras por sus significados.
El florilegio de mis silvestres favoritas fue un éxito y, una vez recolectadas, las dejé colgadas con el tallo hacia arriba durante un tiempo. Mi intención era que se secaran, para que quedaran hermosas, como cuando las elegí.
Deseaba que un sentido ramo acompañara mi simbólico epitafio, para agradecerle como corresponde a la Helena que había vivido hasta aquí, su camino recorrido, el esfuerzo, la valentía, su perspicacia, su aguante, su sonrisa, todas sus lágrimas, sus abrazos, su aceptación, su tenacidad, su alegría a pesar de todo y su amor como arma letal.
Mi antigua Helena, la que me trajo hasta aquí, merecía las flores más bonitas, una leyenda que homenajeara su trayectoria y que dejara un misterio para que resolviera toda una sociedad.
Después de presenciar una persecución policial en una autopista brasileña y ver representado en ella cómo me había sentido toda la vida, perseguida por una sociedad, un sistema automatizado e invertido que quería volver a encerrarme, ponerme detrás de barrotes para morir en silencio, elegí el epitafio.
Peritos de una fuga relata la exitosa liberación de mi alma, mi alegórica muerte y mi apuesta a una resurrección.
Dentro de este sarcófago libro en el que dejé morir mi pasado para resucitar en mi ahora, libre y llena de verdad, podrán hacer el peritaje conmigo y festejaremos juntos este victorioso escape.

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Lolità

Me encantan las fiestas, celebro cada una de ellas: Navidad, Año Nuevo, mi 22 de agosto y las infaltables comerciales que nos reúnen a todos. Pero particularmente, lo único que me ordena son las estaciones de mi corazón, el tiempo que él disponga, el ritmo que él crea y las ganas que él tenga. Dejé de actuar como si la medianoche de cada 21 me arrebatara las oportunidades que no logré hasta el momento y dejé de depositarle toda la responsabilidad de mis expectativas al 22 de cada agosto. Dejé de ordenar mis sueños según la etapa “correspondiente” a cada edad. Organizo mi vida en ciclos. Algunos son cortos y otros interminables. Me gusta sentirme presente en ellos, serles fiel. Y es que si pienso en lo que “tocaría” o “correspondería” por mi edad, supongo que me auto-demandaría por fraude. Si compartimos un café con los ojos vendados y omitimos mi natalicio, te aseguro que me darías unos 53; pero si el café lo tomás mirandome barrenar las olas del mar, me darás unos merecidos 10.

@camposlolita

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