Título: 28 Rulemanes
Autor: Dolores Campos
ISBN: 978-987-4289-30-8
Cantidad de páginas: 198
Precio libro papel: $900
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Si, soy yo. Me veo sentada allí.
Puedo decir, por primera vez, que tengo amarras y que me sujetan cuerdas. A decir verdad, aun así, me siento libre. Quizá sea porque el mundo es quien sujeta esas cuerdas y porque, precisamente, depende de cómo me sienta.
Me pregunto cuáles serán las coordenadas específicas donde se encuentran atadas esas sogas que sostienen mi columpio. Quizás una esté en la China y la otra en Marruecos. Tal vez Alaska y Calcuta. Italia y Tokio. Conservar el misterio lo hace aún más mágico.
Mágico. Como mi propio universo, mi anatomía de estrellas y mi galaxia entera que crece incontrolablemente adentro de mí.
Columpiarme me ha movido y trasladado de un lugar a otro; pero, quieta, tiesa o en movimiento, el planetario siguió dando a luz.
La escenografía alrededor del mundo ha maravillado cada esquina de mis pupilas; pero quien ha encandilado mis retinas ha sido aquella ilustración interior, que alumbra el viaje al centro de mi constelación.
Me pregunto si seré astronauta o si habré desarrollado la capacidad de flotar con mi propia gravedad. Pues mis pies han sido la nave espacial más eficaz y quizá la NASA podría probar para sus próximos cohetes la voluntad, pues en mí ha resultado ser la pieza más valiosa.
Supongo que mi órbita comenzó a formarse desde aquel destello de luz que creció en mi meteorito nacimiento y mi guerra de las galaxias peleó contra todos los satélites artificiales para acabar dándole exclusividad a mis Plutones, Saturnos, Neptunos y Mercurios, que custodian y acompañan mi paso por la Tierra.
¿Acaso este telescopio podrá ampliar la evolución de mi vía láctea?
Pues, de ser así, le quito el modo «fugaz» a mi columpio y presento a cada estrella.

Lolità

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Dolores Campos

Me encantan las fiestas, celebro cada una de ellas: Navidad, Año Nuevo, mi 22 de agosto y las infaltables comerciales que nos reúnen a todos. Pero particularmente, lo único que me ordena son las estaciones de mi corazón, el tiempo que él disponga, el ritmo que él crea y las ganas que él tenga. Dejé de actuar como si la medianoche de cada 21 me arrebatara las oportunidades que no logré hasta el momento y dejé de depositarle toda la responsabilidad de mis expectativas al 22 de cada agosto. Dejé de ordenar mis sueños según la etapa “correspondiente” a cada edad. Organizo mi vida en ciclos. Algunos son cortos y otros interminables. Me gusta sentirme presente en ellos, serles fiel. Y es que si pienso en lo que “tocaría” o “correspondería” por mi edad, supongo que me auto-demandaría por fraude. Si compartimos un café con los ojos vendados y omitimos mi natalicio, te aseguro que me darías unos 53; pero si el café lo tomás mirandome barrenar las olas del mar, me darás unos merecidos 10.

@camposlolita